Por Tobias Fritsche, Product Application Manager Temperature Control Equipment, SMC Germany
A veces me preguntan por qué una empresa con sus raíces en la neumática desarrolla y fabrica también chillers industriales. La respuesta es sencilla: porque muchas de nuestras innovaciones han surgido precisamente de necesidades planteadas por nuestros clientes. Esa forma de entender nuestro trabajo sigue siendo hoy uno de los pilares de nuestro éxito.
Si echamos la vista atrás, nuestra trayectoria en el control térmico comenzó hace más de 40 años. En la década de los 80, colaborábamos estrechamente con fabricantes de equipos para la industria de los semiconductores en Japón, suministrando componentes neumáticos para sus aplicaciones. En aquella época, los procesos de fabricación se basaban principalmente en técnicas de grabado húmedo. Sin embargo, la creciente demanda de miniaturización impulsó la transición hacia el grabado en seco, un cambio que acabaría convirtiéndose en el punto de partida de una nueva tecnología en SMC.
La necesidad de mantener una temperatura de proceso constante en las aplicaciones de grabado en seco fue lo que nos impulsó a entrar en el mercado de los chillers para fabricantes de maquinaria (OEM), un ámbito que marcaría el inicio de nuestra trayectoria en la refrigeración industrial. Para ello, desarrollamos nuestra primera solución aprovechando la experiencia y la tecnología adquiridas con otro de nuestros productos: los secadores frigoríficos para aire comprimido.
Lo que comenzó como la respuesta a una necesidad concreta evolucionó rápidamente hasta convertirse en toda una gama de chillers. Es un escenario que se ha repetido varias veces a lo largo de los años. Diseñamos, desarrollamos y fabricamos un nuevo producto para responder a una necesidad concreta y, posteriormente, este se convierte en una solución que acaba aportando valor a toda la industria.
La evolución como principio
Como ocurre con cualquier tecnología que perdura en el tiempo, la evolución constante es fundamental. Durante los años 80 y 90, el crecimiento exponencial de la industria de los semiconductores disparó la demanda de equipos capaces de ofrecer la máxima fiabilidad y un control térmico extremadamente preciso. En SMC desarrollamos métodos propios de inspección y validación para la fabricación de nuestros chillers, estableciendo nuevos estándares de calidad y fiabilidad.
También fuimos capaces de alcanzar una precisión de ±0,1 °C, una referencia que con los años acabaría convirtiéndose en el estándar del sector.
La evolución del mercado también trajo consigo mayores exigencias de capacidad de refrigeración. En muchos casos, esto implicaba equipos más grandes y con un mayor consumo energético. Sin embargo, nosotros apostamos por otro camino: mejorar el rendimiento sin renunciar a la eficiencia.
Aplicamos todo nuestro conocimiento en el diseño y fabricación de equipos neumáticos para desarrollar chillers más compactos que otras alternativas disponibles en el mercado. Al mismo tiempo, nos centramos en reducir el impacto de los crecientes costes energéticos desarrollando tecnologías capaces de minimizar el consumo eléctrico. Entre las innovaciones incorporadas a lo largo de los años destacan las bombas inverter específicas, la tecnología de intercambio térmico directo y, más recientemente, los sistemas con triple inverter, capaces de controlar de forma independiente el compresor, el ventilador y la bomba.
El presente: eficiencia y sostenibilidad
Hoy disponemos de una gama de chillers altamente eficiente desde el punto de vista energético y preparada para responder a las crecientes exigencias en materia de sostenibilidad. Como respuesta a la normativa europea sobre gases fluorados (F-Gas), ya ofrecemos soluciones que utilizan refrigerante R454C, con un potencial de calentamiento global (GWP) de tan solo 146. A partir del 1 de enero de 2027, los chillers de hasta 12 kW solo podrán emplear refrigerantes con un GWP inferior a 150. Además, a partir de 2032 este tipo de equipos ya no podrá utilizar gases fluorados.
Con este escenario, y teniendo en cuenta que el R454C presenta una inflamabilidad reducida, decidimos ir un paso más allá y desarrollar una alternativa no inflamable con un impacto ambiental aún menor. El resultado son nuestros chillers que utilizan CO₂ como refrigerante. Además de contar con un GWP de 1, el CO₂ no es inflamable ni tóxico.
Chiller de SMC sin gases fluorados, refrigerante CO2, serie HRZC
Un futuro lleno de oportunidades
En estos últimos meses, hemos realizado inversiones superiores a los 140 millones de euros en nuestro negocio relacionado con los semiconductores tanto en Europa como en Asia. Una parte muy significativa de estas inversiones está vinculada a la tecnología de chillers. Estas inversiones incluyen la ampliación de la producción local y de los centros de Europa (38,2 millones €), nuevas instalaciones en Taiwán (44,6 millones de €) y una segunda planta en Corea del Sur dedicada a la fabricación y servicio posventa (57,4 millones de €).
Nuestro principal centro de producción en Europa, situado en la República Checa, ha inaugurado una tercera nave de 12.000 m² dedicada principalmente a la fabricación de thermo-chillers para el mercado europeo.
SMC cuenta actualmente con una de las mayores cuotas del mercado mundial de chillers para la fabricación de semiconductores, una posición que estas inversiones contribuirán a consolidar y reforzar en los próximos años.
Más allá del sector de los semiconductores, los thermo-chillers de SMC tienen una presencia cada vez mayor en industrias como life science, médica, alimentación, aplicaciones láser y la fabricación industrial en general. En conjunto, las ventas anuales de chillers alcanzan actualmente los 319 millones de euros, lo que representa aproximadamente el 6 % de la facturación total de la Corporación.
Aunque este porcentaje pueda parecer relativamente modesto, somos plenamente conscientes de la importancia estratégica y del potencial de crecimiento del mercado de los thermo-chillers, impulsado por una demanda cada vez mayor de soluciones más eficientes desde el punto de vista energético y más sostenibles. Por ello, SMC destina el 20 % de toda su inversión de capital al desarrollo de chillers y tecnologías asociadas.
La historia de nuestros thermo-chillers demuestra que las mejores innovaciones suelen surgir de los desafíos reales de la industria. Esa misma filosofía sigue y seguirá guiando nuestro desarrollo en los próximos años, dando respuesta a los nuevos desafíos de una industria cada vez más exigente en términos de eficiencia y sostenibilidad.