Aunque minimizar el tamaño de la máquina seguía siendo una prioridad, era esencial contar con un control estático eficaz para garantizar la calidad del producto y la fiabilidad del proceso. Al integrar el control de aire directamente en una barra ionizadora, el cliente pudo eliminar la necesidad de una válvula solenoide independiente, lo que le permitió ahorrar un valioso espacio dentro de la máquina.
Los operadores podían supervisar el estado del ionizador localmente a través de una pantalla integrada, mientras que la información sobre el estado también estaba disponible de forma remota, lo que facilitaba el diagnóstico y el mantenimiento. El cliente también pudo programar el mantenimiento preventivo utilizando un kit de limpieza de electrodos IZS51 específico.